FORMACION DE LOS NUESTROS

 

Colombia es un país en continuo cambio, y requiere misioneros  conocedores de esa realidad y que a su vez, ayuden a iluminar e interpretar esa realidad a la luz del Evangelio, buscando caminos para establecer los valores del Reino en la sociedad.

 

La presencia de los Misioneros Vicentinos en Colombia se ha extendido a lo largo y ancho del país. Sus misioneros, tanto sacerdotes como hermanos coajutores, reciben la formación de manos de los mismos misioneros. Por esta razón, la formación de los nuestros, se constituye en todo un reto ya que en cada una de las etapas formativas, se busca conservar y actualizar el carisma y la espiritualidad heredados por San Vicente de Paúl, él mismo nos decía: "No sabe usted, padre, que estamos obligados a formar buenos eclesiásticos lo mismo que a instruir a los pueblos del campo, y que un sacerdote de la misión que quiera hacer una de esas cosas y no la otra no sería misionero más que a medias?"

 

San Vicente fue creativo en este particular.  Formó al clero a través de múltiples iniciativas: el trato cercano con los sacerdotes, los ejercicios a ordenandos, las conferencias de los martes, los retiros, los seminarios e incluso por medio de su contribución en el Consejo de Conciencia.

 

En la actualidad y específicamente en Colombia, el proceso formativo de los futuros misioneros, hace que los estudiantes pasen por diferentes etapas, en los cuales se fomenta una formación personalizada a través del acompañamiento cercano y la dirección espiritual. En cada una de las etapas, los seminaristas reciben la formación no solo intelectual sino, una formación que comprende otras dimensiones de la persona: madurez humana y afectiva, vivencia comunitaria y la misión como aspecto fundamental de nuestra vida misionera y sacerdotal.

 

Uno de los aspectos importantes dentro de la formación de nuestros misioneros, es la espiritualidad vicentina. El seguimiento de Jesucristo, perfecto adorador del Padre y Evangelizador de los pobres, constituye la esencia de nuestro Carisma. Por lo tanto, la importancia del encuentro con la Palabra de Dios y con los pobres.

 

Otra de las características de nuestra formación,  es el espíritu de pobreza y la asimilación de las cinco virtudes vicentinas, en sintonía con la Iglesia colombiana y las diócesis y arquidiócesis donde se encuentran nuestras obras.

 

El proceso formativo se inicia con el estudio de la filosofía. Proporciona al candidato la madurez intelectual necesaria para conocerse a si mismo, entrar en relación con el mundo de hoy y del mundo con Dios. La filosofía ayuda al candidato a enriquecer su formación intelectual con el amor a la verdad, es decir, una especial veneración amorosa a la verdad, la cual lleva a reconocer que ésta no es creada y medida por el hombre, sino es dada al hombre como don, por la verdad suprema, Dios. (Pastores Dabo Vobis, 51).

 

El segundo paso, es el Seminario Interno. Se realiza en el periodo de doce meses y es un tiempo en el cual el candidato, ayudado por la Comunidad y sus formadores, conoce de manera precisa su vocación y se prepara para el libre ingreso a la Congregación. En este periodo, los estudiantes, van conociendo más la vida de la Congregación y su misión, mediante la lectura y el estudio de el Espíritu y la tradición de la Congregación desde las mismas fuentes. Así mismo, se busca que este periodo sea de una vivencia espiritual profunda en el acercamiento a Dios y a los pobres, en la oración, en la profundización de la Palabra de Dios y en el apostolado con los pobres.

 

Al año siguiente, los estudiantes, realizan por un año el llamado año de pastoral, que hace parte del tiempo de seminario interno. Durante este año, los seminaristas se integran al trabajo pastoral y misionero en cada una de las obras que la Provincia de Colombia tiene a lo largo y ancho del país. De esta manera, los estudiantes conocen las obras y tienen un contacto más directo con la misión.

 

Los años finales de formación se dedican a la formación teológica, como un periodo que procura completar la formación para el sacerdocio ministerial vicentino, de suerte que los estudiantes, a ejemplo de Cristo Evangelizador de los pobres, se preparen para predicar el evangelio, celebrar el culto divino y pastorear a los fieles, principalmente entre los más pobres.

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