"El espíritu del misionero consiste en preocuparse ante todo de su propia perfección, por caridad deshacernos de nuestros defectos y adquirir las virtudes propias a nuestro estado y vocación" SVP
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         Santuario de la Medalla Milagrosa

Un camino que comenzó hace 50 años

Como una promesa a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, de parte de los Misioneros Vicentinos de la Provincia nació la idea de erigir un monumento en honor a la Virgen María en acción de gracias por su protección maternal en los fatídicos sucesos del 9 de abril de 1948, cuando la policía, enfrentada al gobierno, asaltó la Casa Provincial de Bogotá y tomó a los Misioneros y seminaristas como rehenes para liberarse del enfrentamiento con el ejército.

Un misionero vicentino, en  1954 le escribió al Padre Eduardo Gutiérrez: “lo que intenta la Provincia es levantar un monumento, símbolo y recuerdo de ferviente gratitud por los beneficios dispensados por la Celestial Señora.  Para el efecto, se hubiera podido recurrir a un obelisco de mármol coronado con la imagen de la Milagrosa.  O una estatua monumental de la misma sobre una colina, en la cima de una montaña.  Pero, en definitiva, y con marcado acierto, se ha adoptado el proyecto de levantar un templo, una iglesia, una catedral, una basílica;  obra que tiene la ventaja sobre las restantes de poder con el tiempo formar un centro mariano que irradie a largas distancias el influjo celestial de la Divina Señora simbolizado en su Medalla, y cobije muchas generaciones en el porvenir.  Estas podrán leer en gruesos caracteres grabados en la firme piedra la razón de haberse erigido esa grandiosa fábrica.  A saber: La Provincia colombiana de los Padres Lazaristas, (Vicentinos),  a su Reina y Protectora, La Virgen de la Medalla Milagrosa… La promesa queda cumplida a saciedad”.

 

 
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